9 CONDUCTAS TEMPRANAS PARA IDENTIFICAR A UN AGRESOR DE MUJERES

Ya se acerca el día internacional de la no violencia contra la mujer este 25 de noviembre y Voces de Lima Norte te enseñará los 9 signos para identificar a un agresor.

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1. Echa la culpa a otros

Es el que culpa a otros por sus sentimientos negativos o por su “mala suerte”.  Hay que tener especial cuidado con ellos, porque así como suelen echar la culpa suelen adular por comparación:
“Eres tan lista, bonita, sensible, cariñosa…  no como la bruja de mi ex que me hacía la vida imposible”
“Por qué no te conocí antes que a esa esa maldita egoísta que sólo pensaba en sí misma…  Tú eres tan generosa y me sabes cuidar porque tú sí me quieres, verdad?”
Cuando escuchas esto tiendes a pensar que lo que el pobre hombre ha necesitado es un poco de amor y comprensión de una mujer como tu que haga que su suerte cambie.  Lo malo de esta creencia es que cae en la llamada “Ley de la culpa” que dice: “La culpa eventualmente se dirigirá hacia la persona más cercana”.
Culpabilizar a otros es peligroso porque hace a la persona a asumir el rol de víctima, lo cual (según ellos) los justifica a buscar venganza y a ser “compensados” de la manera en que ellos consideran justa.

2. El resentido

Puede derivarse del anterior.  El resentimiento es la evaluación que hemos sido tratados de manera injusta y que alguien debe pagar por ello.
El resentido no busca salir adelante, no sabe cómo sobreponerse a la adversidad y desarrolla la postura de ya “no busca quien se la hizo, sino quien se la pague”.
Puede estar resentido con sus padres, hermanos, maestros, jefes, compañeros de trabajo, “Exes”, la vida, etc…
El riesgo es que el resentido está completamente atrapado en la defensa de “sus derechos” y su propio punto de vista que se olvida que existen tus derechos y puntos de vista y tenderá a descalificarte.
Si te relacionas con un resentido eventualmente querrás ayudarlo haciéndole ver que debería liberarse de los sentimientos que lo oprimen en lugar de buscar venganza, lo que hará que se sienta incomprendido por ti.
Lo mismo pasará si nada opinas acerca de los motivos de su resentimiento.
Quizá la única manera es que simpatices plenamente con su resentimiento y deseos de venganza.

3. El que tiene derecho a todo

Son personas que creen que merecen consideraciones y tratos especiales.
Son personas que se quieren colar en la fila, que distraen al empleado que te atiende con una duda, fuman en lugares prohibidos, conducen como les viene en gana (si necesitan dar vuelta prohibida y bloquean el tráfico no les importa lo que esto cause a otros)
usan un lenguaje inadecuado en contextos inapropiados (“yo así hablo”) y en fin, hacen lo que les da la gana sin mucha empatía por los demás.
Dominado por la creencia de que si ellos necesitan algo lo “deben obtener” o que otros “deben ayudarlos” son personas que constantemente se sienten decepcionadas y ofendidas cuando no les sirves.   Usan una lógica de este tipo:

“Es tan difícil ser yo, no debería estar formado con esta bola de losers
“Con todo lo que le tengo que aguantar al jefe, creo que me merezco sacar las copias del libro que me prestaron…”
“Con el día tan pesado que tuve hoy y todavía esperas que pase por ti en la noche??”
“Con lo que cobran en este restaurante deberían dejarme fumar donde me dé la gana
“Yo soy el que traigo dinero a la casa, así que lo menos que puedes hacer es darme de cenar sin esa cara…”
Son personas que, cuando salen del período de enamoramiento inicial de toda relación, acaban pensando que sus sentimientos y necesidades son más importantes que las tuyas.  No hay mucha opción
Si estás de acuerdo con eso, te sentirás deprimida.
Si te opones, te sentirás abusada por él.

4. El Superior

Es la creencia manifestada, ya sea a través de lenguaje verbal y/o corporal, que esa persona es mejor que los demás.
Los maltratadores potenciales suelen desarrollar una “autoestima jerárquica”, es decir, necesitan sentirse mejores que los otros para sentirse bien sobre sí mismos.
Necesita señalar de qué manera él es más inteligente, más sensible o más talentoso que los demás.   Esto es muy seductor al inicio de la relación por dos razones:
Puedes quedar deslumbrada por la admiración que te despierta un hombre tan “maravilloso” y “seguro de sí mismo”

5. El que todo lo hace grande

Suelen hacer una tempestad en un vaso de agua o se magnifica los pequeños aspectos negativos de una situación:
“Pues si, el cine está bonito y la película está muy buena, pero la verdad es que los baños están bien chiquitos y luego la bolsa de las palomitas no la dan bien llena…”
Una relación con alguien así puede resultar desastrosa porque puede mostrarse excesivamente demandante en la forma en que su comida esté preparada, por ejemplo en un restaurante
“Quiero una hamburguesa, pero que la carne no esté muy cocida por fuera, pero bien cocida por dentro, sin mayonesa, con extra queso, que sólo lleve dos pepinillos, sin cebolla, con el pan bien caliente, pero no quemado, que la lechuga no se marchite con el calor de la carne, que al jitomate le quiten la piel y por favor que las papas no lleven mucha sal, pero que las dejen cocer bien…”
En una relación sus actitudes quisquillosas y su susceptibilidad pueden hacerte sentir mal al primer error que cometas, como si todo lo que hayas hecho bien no contara.  Te sentirás criticada y minimizada por la más leve “infracción”, ya sea real o imaginaria.

6. El sarcástico

No es el sarcasmo que puede ser divertido o que entra a tiempo en la forma de humor fino, sino un sarcasmo que hiere y lastima al otro; suele ser hostil y busca devaluar.
El propósito del sarcástico es menoscabar la perspectiva o punto de vista del otro que esté en desacuerdo con él o devaluar su confianza para sentirse superior.
El sarcástico busca sentirse superior o más inteligente.
En una reunión con amigos algún otro será el objeto de su sarcasmo, en la relación de pareja el blanco de su crueldad serás tú.

7. El impostor

En toda relación es normal al inicio mostrar una identidad distinta a la que habitualmente tenemos, exagerar al menos un poco nuestras cualidades y disimular nuestros defectos
buscamos agradar e impresionar y esto no es intencional y su intención no es la de engañar al otro e, incluso, a veces nos motiva a buscar mejorar algunos aspectos de nosotros mismos.
El impostor miente deliberadamente tratando de aparentar ser alguien que no es:
“Claro, yo hago Yoga y medito diariamente…  sólo así puedo sobrevivir en un trabajo tan estresante como el mío”
“Te conté que cuando estaba en la Universidad fui a Harvard…?”
“Claro, el embajador es mi amigo…”
“Trabajo en las Naciones Unidas, pero no me puedes llamar ahí porque mi oficina es de alta seguridad…  de hecho te dirían que ni me conocen por lo mismo…”
Oye pero el otro día te vieron despachando en un Oxxo…
Es que a veces me gusta darme mis baños de pueblo, estaba cubriendo a un amigo y aproveché para tener una experiencia diferente… si no ahora cuándo?
Este tipo de “impostura” es de poco respeto para el que miente y para aquel al que se pretende engañar y cuando la relación se finca sobre este tipo de engaños nada puede ir bien…”

8. El celoso controlado

No es el clásico celotípico que busca controlarte descaradamente.  El celoso controlado actúa más mostrando una molestia contenida, pero evidente, cuando hablas o miras a un hombre…
El problema para identificar este tipo de conducta es que muchos buscamos que nuestra pareja muestre algo de celos ocasionalmente como signo de que le importamos.
Si el celoso controlado no habla de ello oportunamente y no acepta que juntos trabajen en el tema, seguramente continuará acumulando resentimiento, lo que va a envenenar lentamente la relación llevándolo eventualmente a la obsesividad.
Mientras más obsesionados estemos con algo, más será la imaginación y distorsión que se apodere de nuestro pensamiento racional.
De hecho se dice que los celos son la única emoción natural que puede producir episodios de psicosis en algunas personas, causando inhabilidad para diferenciar lo que es real de lo que la persona está imaginando.
Las causas más severas de violencia en la relación son debidas a los celos.

9. El que salta las fronteras

Una definición de abuso implica el que una persona viole o transgreda tus límites personales y de confort en la relación, tanto en tiempo como en espacio.
El que quiere ir demasiado aprisa.
El que quiere estarte besando y/o tocando, sin que tú estés de acuerdo o cuando eso puede hacerte sentir incómoda, en distintos momentos y contextos inadecuados o inoportunos.
Y se ofende porque se lo reprochas
El que constantemente se te “aparece” para “darte la sorpresa” cuando le has dicho que sueles ir a comer con tus amigas de la oficina.
Y te culpa por no querer verlo o por “preferir” a tus amigas que a él
El que no toma en cuenta cualquier petición que le has hecho para dejar de acosarte o presiona

Marcos Rosales


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